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Hijos de Tomás

Lujo clandestino

La Ley Seca fue derogada en 1931 en Estados Unidos y nunca proclamada en Hijos de Tomás. En España no existió esa ley como tal, pero la época de posguerra y la más estricta dictadura no fue exactamente la etapa de la diversión.

En consecuencia, cuando pasaron los últimos años 40 y despuntaban los 50, un mínimo atisbo de libertad embriagaba la capital en un furor nocturno de alcohol, música y famosos, que la historia denominó Dolce Vita madrileña. En “Arde Madrid” puedes ver cómo era esa época. En Hijos de Tomás, puedes vivirla.

Hijos de Tomás

New York, 1932. Podría ser, ¿no?

La noche madrileña se multiplica, camaleónica. Puede ser callejera en la plaza Dos de Mayo, aérea en las azoteas de Gran Vía, bien underground en los garitos periféricos… y totalmente clandestina en coctelerías que nadie ve desde la calle. Un portero emula a un botones de hotel, en voz baja nos saluda y nos señala unas escaleras que bajan elegantes hacia la nada.

Bajamos despacio hacia lo desconocido y de aquella nada surgen dos puertas que, a modo de bienvenida a la mansión Drácula, se abren solas. Lo tenebroso del momento da paso fugazmente a un espacio recatado, diáfano, de suelos y paredes marrón oscuro, iluminado tenuemente por luces bajas y velas. La sombra predomina. El ambiente en Hijos de Tomás se mantiene, todavía, tranquilo.

Hijos de Tomás

Los dos primeros combatientes.

El estilo americano de la barra y la decoración nos introduce sutilmente en una película. Miramos y buscamos al típico camarero con un trapo limpiando el mostrador, a los gangsters de sombrero y tirantes, a la femme fatale de vestido de lentejuelas, cigarrillo y misteriosa caída de ojos. No dimos con estos personajes arquetípicos, pero en su lugar nos encontramos con Ana, una simpatiquísima manager que nos contó algunos secretitos del lugar.

Por ejemplo, para los chismosos, el nombre de Hijos de Tomás hace referencia a los posibles vástagos que el bueno (o malo, no supimos) de Tomás dejó por el mundo en sus múltiples viajes. También nos contó los homenajes que brindan los cócteles, pero eso merece párrafo aparte.

Hijos de Tomás

Es un sitio de cócteles, pero la croqueta se respeta.

Desde los nombres a los ingredientes, enseguida supimos que estábamos ante unos cócteles diferentes y diferenciales. La selección parecía Brasil del 70: Cox, por Jennings, el creador del daiquiri; Madonna Lips por lo obvio, Compay por el Segundo; Winston por el ministro inglés; o La Llorona por la leyenda mexicana.

Toda la carta persigue esa distinción personal encarnada en un personaje y casi todos los cócteles contienen una variación con el sello de Hijos de Tomás. Os cuento los que probamos, seguidme.

Hijos de Tomás

¡Hijo de la luuuuuna…!

La dama misteriosa que me acompañaba arrancó por un South Face, una carretera secundaria del South Side inicial. El nombre tiene su historia: mantiene el South por el sur español, representado mediante una manzanilla de Sanlúcar; y cambia el Side por el Face rememorando los cócteles que acompañaron a Tony Montana (Scarface) durante la película.

La ginebra de base se ve eclipsada, en un primer momento, por la frescura de la menta y el pepino. Mientras tanto, yo degustaba un Cox, un monumento al daiquiri y a su inventor, Jennings Cox, que fue ingeniero en minas de carbón. En recuerdo de esto, al daiquiri original le pintan una raya negra de carbón fabricado con glucosa. Visualmente atractivo y ácido de la lima mediante, este trago bailó con el ahumado de la salsa de las patatas bravas como Fred Astaire con Ginger Rogers.

Hijos de Tomás

Habla la leyenda de una dama misteriosa que opacaba el color.

La ensaladilla rusa, provocativa a la luz de las velas, hizo de puente entre la primera y la segunda ronda de cócteles. De un sabor más tibio que las bravas, de cuando en cuando explotaba una piparra en la boca y dibujaba una sonrisa en nuestras caras.

Mi acompañante se pintó los labios con el rojo de un Madonna Lips y el paladar con su sabor dulzón. El vodka estaba más que suavizado por el pacharán, los arándanos y el melocotón. Arriba, por sombrero, llevaba un cracker de frutos rojos que crujía antes de cada trago.

Mi segundo elegido fue un Compay contundente y al mismo tiempo, a ver si me hago entender, muy líquido. Me refiero a que el trago, a pesar del ron y el vermut rojo, es fácil y deja su huella. En palabras de Ana, un cóctel con “personalidad”, porque a los alcoholes base se les prende un licor de tabaco en homenaje a Compay Segundo.

Ah, y no quiero olvidar las croquetas con una boina de alioli y un toque de pimentón. Recomiendo comerlas de un solo bocado, para experimentar su cremosidad rompiéndose en la lengua y su textura airosa, por la suavidad.

Hijos de Tomás

Este cóctel ya lo puse, pero me encantaba esta foto.

A medida que ocurrían los eventos que describo, el local se fue llenando, la música en directo animando el ambiente e incluso hubo algún asistente que se atrevió a subir al escenario, con exitoso resultado. Además, el pianista accedía a peticiones y se creó una atmósfera de comunidad y camaradería que invitaban al contoneo y al tarareo colectivo. Sonaron clásicos de Frank Sinatra o Billy Joel y, en el terreno patrio, sonaron las míticas de Mecano, Miguel Ríos o Extremoduro.

En resumen, un bar clandestino, de reminiscencias americanas, nocturno y colectivo, con unos cócteles personalísimos y una comida que combina como guante de seda.

Datos de Interés:

Qué: Hijos de Tomás, coctelería

Dónde: Plaza del Carmen

Cómo llegar: Metro Gran Vía (L1, L5)

Horario: Jueves 19:00-02:00 | Viernes y sábado 20:00-03:00

Precio: 14€ / cóctel

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Momus Bar

Coctelería de autor con creaciones únicas e innovación

Momus Bar - Sala zona de barra

Momus Bar, en c/ San Bartalomé 11, ha aterrizado en el barrio de Chueca para alzarse como uno de los templos de la coctelería de la capital. El local, en pleno centro de Madrid, se divide en tres espacios: la zona de barra – donde ocurre toda la magia – nada más entrar, seguido de un pequeño espacio con mesas altas y bajas y al fondo un sala con un ambiente más íntimo y sofás dónde disfrutar de una manera más relajada, si cabe, los manjares líquidos que preparan.

Momus Bar

Momus Bar es el proyecto más personal del bartender, Alberto Fernández, antiguo responsable del bar de Saddle, donde ha puesto al servicio de todos las técnicas más innovadores, ingredientes propios y recetas que, sin duda, harán disfrutar a propios y extraños. A Momus hay que ir preparado para degustar nuevos sabores y sensaciones, ya que se trata de una coctelería 100 %, es decir, no hay cerveza o vino, dándole todo el protagonismo a sus propias creaciones.

Momus Bar - Cóctel de autor

La propuesta de Momus Bar comienza con su carta cromática que puede recordar a un cuento. Los cócteles se identifican con salpicaduras de pintura que, en función de la proporción de los colores, te permitirán conocer los sabores predominantes de cada obra. Momus Bar reinventa cócteles clásicos y sorprende con creaciones únicas e innovadoras, desarrollando sus propias sodas (refresco de cola, refresco de geranio,…), miel, destilados, … Además, aprovechan excedentes en su cóctel semanal, Smash, apoyando la lucha contra el desperdicio.

Momus Bar - Coctelería de autor

Otro de los puntos fuertes de esta nueva apertura es la atención que, sin duda, es excelente. Si quieres dejarte llevar, puedes hacerlo, pero si eres una persona indecisa o no sabes qué pedir, ellos te aconsejarán de la mejor manera posible tan solo sabiendo tus sabores predilectos (dulce, picante, amargo,…). Entre sus elixires encontrarás gustos amargos, cítricos, ahumados, secos o herbáceos, entre otros, y ninguno te dejará indiferente por tan solo 10 € – 12 €. Sin duda, una parada obligatoria para los amantes de la coctelería y aquellos que quieran dejarse llevar y probar nuevas sensaciones y sabores.

Datos de interés

Qué: Momus Bar

Dónde: C/ San Bartolomé, 11

Cómo llegar: Sevilla (L2) Chueca(L9)

Cuándo: M-S 18.00 a 02.00 D 17.00 a 02.00

Cuánto: 10 – 12 € / cóctel

Más info: Web | Instagram | Spotify

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El Coleccionista

Coctelería de autor y vanguardista en el interior de Bibo

Recientemente se ha inaugurado en Madrid la coctelería “El coleccionista” del grupo Dani Garcia bajo una propuesta totalmente innovadora y sorprendente llamada a revolucionar este sector.

La ubicación del local, al que se accede a través de Bibo (el famoso restaurante del grupo) ya da una pista del concepto que quieren transmitir. De un restaurante lleno de luz y ruido se accede por una puerta interior a “El coleccionista” , un lugar clandestino, una sala exclusiva para cuya creación se han inspirado en una galería de arte y una sala de antigüedades. El personal se autodenomina de forma romántica como “trovadores del siglo XXI”, una auténtica declaración de intenciones. El local tiene capacidad para 28 clientes.

Barra de la coctelería El Coleccionista del restaurante Bibo de Dani Garcia

Barra de El Coleccionista

Santiago Dorado, director de I D y mixología del grupo Dani Garcia es el alma mater de este proyecto y junto a su equipo transmiten y contagian su pasión y entrega por el mismo.  Con una mezcla de vanguardia (por las técnicas para la elaboración de sus cócteles)  y romanticismo,  pretenden evocar lo que pasó durante la ley seca de los años 30. Por aquel entonces nacieron los bares Tiki en Estados Unidos y los clientes acudían a olvidarse del espacio y el tiempo, atrapados en un ambiente único que les invitaba a olvidarse del reloj o en nuestro caso hoy en día, del móvil. Este mismo ambiente se pretende recrear en “El Coleccionista” de manera que cada cliente viva una experiencia multisensorial inolvidable.

Disponen de una carta de 14 cócteles, que será cambiante. Más que una coctelería al uso y haciendo honor al grupo hostelero al que pertenecen han querido crear un concepto de “cocina líquida”, donde cada cóctel se inspira en una obra de arte que decora el local, de manera que los clientes vivan una experiencia única “bebiéndose el alma” de cada obra. Todas las obras y artículos que del local están a la venta. Toda la carta de coctelería está también disponible en su versión sin alcohol, manteniendo las mismas propiedades organolépticas.

Haciendo honor a su nombre «El Coleccionista» también cuentan con un repertorio único disponible para solo 10 personas. Con el nombre “El club de los 10”, se creará un cóctel a partir de botellas irrecuperables que saldrán a subasta. Una vez cerrada la puja, el cliente definirá el precio de las 10 únicas unidades disponibles, y sus iniciales se escribirán a pluma en la carta de El Coleccionista con la fecha de puja y el nombre del cóctel

Interior coctelería El coleccionista del restaurante Bibo de Dani García

Interior de El Coleccionista

Para la creación de los cócteles se inspiran en las distintas obras de arte que adornan el local con un exhaustivo estudio de las mismas (qué quiere transmitir el artista, las ideas creativas detrás de la obra..) , y lo “bajan a tierra” con la parte de técnica, innovación y vanguardia que imprimen a sus creaciones.

Pudimos probar tres de los sorprendentes cócteles de la carta:

Perenne se basa en la obra “Primavera Nevada”. El creador de la obra quería transmitir la idea de que el paisaje es lo que más permanece imperturbable en el tiempo. Es por ello que se ha intentado plasmar lo que les inspira esta obra atrapando el aroma del césped recién cortado. Se ha conseguido de forma increíble haciendo un destilado con ginebra a través de una de las técnicas más antiguas de extracción de sabor que existen. Se acompaña con refresco casero de hojas de savia y pandan, y hoja de croquanter. El resultado es totalmente impactante. Realmente tienes la sensación de que nunca has probado nada igual.

Cóctel Perenne de la coctelería El Coleccionista dentro de el restaurante Bibo de Dani Garcia

Cóctel Perenne

A continuación probamos JCC, que se inspira en su sello intaglio de 1900 y en esas celebraciones en las que compartimos y brindamos con burbujas con nuestros familiares y amigos deseándonos suerte y prosperidad. En este cóctel se ha querido recrear una tabla de quesos líquida.

Por último probamos Fatum (donde pretenden que recuerdes para siempre “el primer libro que te vas a beber”). Para este cóctel se han inspirado en su libro de ocultismo de 1593, y esas técnicas alternativas que usaban personas que eran tachadas de locos o genios… En este cóctel quieren transmitir ese aroma de libro viejo.

Cóctel de El Coleccionista , coctelería en el interior del restaurante Bibo de Dani García

Cóctel Fatum

Otros cócteles que componen la carta son : “Lucero del alba” (inspirado en una licorera del siglo XIX) , «Ma Jolie» (inspirado en unos binoculares del siglo XIX), “Efímero”( inspirado en un reloj de bolsillo de 1790..)… Cada vez que sirven un cóctel cuentan la historia del mismo (la obra en la que se han inspirado, las sensaciones que han querido transmitir…) Imbuidos en el mágico ambiente del lugar y sus sorprendentes tragos, realmente sientes que estás bebiendo arte.

La carta también se complementa con una parte culinaria formada por algunos de los platos y snacks más representativos de Bibo, como los afamados brioches, croquetas cremosas, edamame a la brasa, guacamole al estilo Bibo, langostinos crujientes…Tanto la cocina líquida (cocktails) como la sólida (snacks) será cambiante.

En definitiva un espacio totalmente único , innovador y sorprendente donde el romanticismo y el arte se dan la mano con la vanguardia, la tecnología y la innovación de forma que no dejarán a nadie indiferente. Cócteles del pasado, con técnicas del futuro, para disfrutar del presente y donde el personal  “juega a ser Dios” con cada una de sus creaciones.

¡Te recomendamos que no dejes de conocerlos, te aseguramos que será una experiencia realmente inolvidable!

Datos de interés:

Qué: Coctelería El Coleccionista

Dónde: Interior Restaurante Bibo. Paseo de la Castellana 52. 

Cuándo: De Jueves a Lunes 16:00 a 2:00am. Carta snacks de 16:00 a 00:00

Más información  y reservas: Web Instagram

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Ciriaco Brown

La licorería castiza de Lavapiés

Ciriaco Brown. Licorería castiza en Lavapiés

Ciriaco Brown. Licorería castiza en Lavapiés

Que Lavapiés está de moda es un hecho. La cantidad de locales y restaurantes de moda que están abriendo en este castizo barrio de Madrid apoyaría mi sentencia de que Lavapiés es la próxima Malasaña, pero no seré yo quien diga eso, ni seré yo quien lo quiera, porque aunque sí que es cierto que la oferta de ocio en este barrio de Madrid es cada vez más completa, Lavapiés no pierde su esencia de Madrid castizo.

Y en este nuevo escenario de barrio, en el que conviven la modernidad, con la mezcla de culturas y lo más auténtico de Madrid aparece Ciriaco Brown, una nueva licorería ubicada en pleno corazón de Cascorro, con una barra única en Madrid que ofrece cientos de referencias de destilados internacionales, con diferentes mezcales, brandys, whiskys escoceses o rones selectos, además de la clásica coctelería donde no faltan los mojitos o los daiquiris.

El espacio, de estética ecléctica, es una mezcla única que se atreve a combinar el aire de brutalismo español del mueble castellano, con la sobresaturación del Versace de los 80, con un resultado totalmente original y único.

Como primera impresión, en la fachada hay tres escaparates elaborados con puertas de mueble castellano pero cortadas con formas de los años 50 del s. XX y con un contorno de neón naranja que recuerda a los escaparates del Barrio Rojo de Ámsterdam.

Ciriaco Brown. Licorería castiza en Lavapiés

Ciriaco Brown. Licorería castiza en Lavapiés

El espacio principal está dividido en dos áreas. En la primera, inspirada en el personaje de ficción que da nombre al local, hay un neón con su lema vital “A todo confort”. También, las paredes están repletas de elementos que habrían formado parte de la historia de este vividor empedernido. Además de la larga barra, destacan dos columnas centrales forradas con puertecitas de taquillón de mueble castellano. En cuanto al colorido, reinan las tonalidades granates, teja, verde botella, mostaza y cuero en una total mezcla de colores y texturas. La de arriba es la denominada “sala Gunilla” y está inspirada en el personaje de la jet set marbellí Gunilla von Bismarck, con un decorado mucho más ochentero, con muebles italianos, estampados en las paredes y, por supuesto, fotos de Gunilla.

Tanto por su ubicación, como por su estética, ambiente y trato personal, promete convertirse en la nueva joya de las noches de Lavapiés. Aquí puedes venir con colegas, con los compañeros del curro y con tu pareja a relajaros la barra con más personalidad del barrio, con la personalidad de Ciriaco. Vente y descubre quién es Ciriaco Brown.

Datos de Interés:

Qué: Ciriaco Brown. Licorería castiza.

Dónde: Calle Abades, 13. Lavapies.

Cuándo: Abierto Jueves, Viernes y Sábado de 8pm a 5am. Domingo de 6pm a 5am.

Más info en su Web e Instagram

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